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Tres poemas de Rowena Hill (Cardiff, Gales, 1938)





EL MAPA

Raras veces veo
cada pequeño y banal detalle
y cada masa fea fabricada
apresados en la luz
de la mirada creadora,
iguales. Es demasiado difícil
cuando mi vida ha hecho un mapa,
mi vida, corazón, cuerpo, huesos,
de lo que han devorado los sentidos
y aprobado reiteradamente,
e identifico sus marcadores,
las semillas en la materia general,
para constelarlas alrededor mío
donde me muevo.
Afloran las luces enterradas:
un caballo zaino, una cúpula,
una vieja puerta de madera, alas extendidas,
torso de bronce, ola rompiéndose,
un sendero de montaña que invita:
un numero alto, no infinito.
Si ninguna está a la vista
pierdo solidez.

ABORDÉ UN TREN

Abordé un tren
con destino preciso.
No sé cuándo se desvió,
hace tiempo no reconozco los nombres
de las estaciones,
crece maleza entre los rieles.

ISLA DIA

Navegando una hora sobre el mar encrespado
y cincuenta años de tiempo
regreso a mi juventud:
una isla griega incontaminada
(prohibida a las inmobiliarias).
Sol fiero, mar de jade y turquesa,
vibrato de roca desnuda,
el cajón blanco de una iglesia
donde el valiente San Jorge
y el austero San Analepsis
liberan al corazón de dragones
y prometen el ascenso a la pureza,
aquí al alcance de la mano.
Luego pescado asado en una parrilla,
la tripulación del barco y el dolor de su país.


Los textos pertenecen a Diario de viaje 2016 (poemas),

muestra disponible en el blog personal de Rowena Hill: http://www.rowenahill.com/es/?p=405

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