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Lo que les sucede a los pasajeros, por Luis Ángel Barreto

 




Lo que les sucede a los pasajeros

Dos son los motivos que me llevan a escribir estas breves palabras. Dos celebraciones que sólo pueden traernos alegría  y nuevas oportunidades para liarnos con la literatura, maravilloso lío. Hoy damos la bienvenida a Dcir Ediciones y a uno de sus dos primeros hijos: Pasajero, del poeta venezolano Néstor Mendoza.

Por Luis Ángel Barreto (@luisbarreto4)

El segundo libro de poemas de este joven nacido en Maracay nos invita a nosotros, pasajeros también como él, a detenernos un rato, a permitirnos una pausa. Lo que al principio puede sonar paradójico no es más que una exhortación a despertar los sentidos en las situaciones, en todas y cada una de ellas. Este libro es una muestra de lo que es posible percibir si en nuestras odiseas cotidianas andamos bien despiertos.
Tajar, abrir, escarbar, dividir; esas son las labores a las que se dedica Mendoza con una paciencia encomiable, después de haber compilado por largo tiempo una serie de imágenes y sensaciones, de pequeños instantes, de recuerdos, de días, de gestos. La menospreciada experiencia del transporte público, por ejemplo,la vemos convertida en un taller del mirar, en un ensayo preciso y contundente sobre el destino, sobre la relación que une o distancia a las personas, sobre lo que sucede al abrir o cerrar los ojos, sobre lo que es el otro y lo que el otro piensa de nosostros.
Pasajero es también una reflexión sobre la trascendencia y la muerte: la muerte de las personas y la de los animales, que es exactamente igual a la nuestra, a la de todos. Es una meditación sobre lo que queda, el dejar una huella, dejar algo en alguien, en algún paisaje, en alguna piel. ¿Acaso es el miedo a no dejar rastro alguno lo que nos hace escribir en papeles, salvaguardar palabras? Tal vez para eso también se escribe; para dejar testimonio de que se ha sido pasajero.
Este poemario transita por esas regiones claras u oscuras. Es un poemario despierto, lúcido, bien dispuesto, abierto a lo que acontece dentro de quien escribe, en este o en otro tiempo; abierto a lo que acontece en el territorio, en el país de quien escribe; abierto también a lo que sucede en el habitáculo donde quien escribe pasa sus días y sus noches, solo o en compañía de propios o extraños, pero en tránsito siempre.
Hay que señalar que este libro vio la luz y se hizo palpable gracias a la iniciativa de tres experimentados personajes, con una larga trayectoria en la creación, divulgación y formación de nuevas generaciones de creadores. Nos referimos a la artista plástico Annella Armas, la poeta Edda Armas y al maestro Carlos Cruz-Diez, quienes han dado vida y personalidad a Dcir Ediciones, una nueva ventana para poder acercarnos a la poesía. Este loable arrojo nos regala también Ritual de Bosques, de la extraordinaria poeta María Clara Salas.

La invitación es a dejarse seducir por las páginas de estos libros y a estar atentos a próximas sorpresas que de seguro nos tiene preparadas esta recién nacida editorial. Y si quieren saber más sobre ella pueden echar un vistazo a su sitio web: www.dcirediciones.com. Igualmente, pueden acercarse a la obra de Néstor Mendoza a través de su blog La Antorcha en: http://nestor-mendoza.blogspot.com/

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Cruel hasta el fondo
hay
un río en mi memoria

de niño cantaba para desviar
el curso
de ese río
pero miraba hacia atrás
el río crecía y me inundaba

ahora ya viejo
junto a las piedras
el río me sacude
mis pies apenas lo soportan

***

Vaca
te toco los cuernos
tus ojos
no saben
mirar más acá del establo.

nada es más grande
cuando levantas
testaruda la trompa

las moscas en tus ancas

vaca
yo no soy más
grande yo no es

***

ella
me trae el café
a mí me gusta
un poco fuerte y negro

ella
se levanta y deja en un olvido
la taza sobre la mesa

nunca he querido hablarle
más de mí
pero en la taza
de reojo la vi
lenta y hermosa

ruego para esta mujer
tenerla fuera
de mi mezquina forma
de tratar la bondad del campo
con los ojos cerrados