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María Teresa Ogliastri (Los Teques, Venezuela, 1952)



Foto: Oscar Todtmann Editores



PIES DE LOTO




Mi madre aseguró
que vendar mis pies traería buena fortuna
y que pasado el dolor sería hermosa

esa mañana los pasteles de arroz
amanecieron intactos
los espíritus no vinieron

el vendaje fracasó y mis pies quedaron
torcidos como un árbol antiguo

el regreso de los cisnes salvajes no trajo mensaje alguno
¿seré emperatriz después de este dolor?

mi madre respondió
la mente del hombre es un caballo desbocado
déjalo correr sin bridas y será una montaña
si aprendes a someter tu voluntad
en primavera llegarás a esposa

ni sierva ni manceba
seré emperatriz de China
con súbditos y vasallos a mis pies
cien mil cabezas caerán a mi izquierda
y diez mil a mi derecha
y si mi mano temblara
la cortaré





Del diario de la señora Mao (bid & co. editor, Caracas, 2012)

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Cruel hasta el fondo
hay
un río en mi memoria

de niño cantaba para desviar
el curso
de ese río
pero miraba hacia atrás
el río crecía y me inundaba

ahora ya viejo
junto a las piedras
el río me sacude
mis pies apenas lo soportan

***

Vaca
te toco los cuernos
tus ojos
no saben
mirar más acá del establo.

nada es más grande
cuando levantas
testaruda la trompa

las moscas en tus ancas

vaca
yo no soy más
grande yo no es

***

ella
me trae el café
a mí me gusta
un poco fuerte y negro

ella
se levanta y deja en un olvido
la taza sobre la mesa

nunca he querido hablarle
más de mí
pero en la taza
de reojo la vi
lenta y hermosa

ruego para esta mujer
tenerla fuera
de mi mezquina forma
de tratar la bondad del campo
con los ojos cerrados