Ir al contenido principal

Textos de Lagartezna Azul



Silencio a juro, mudez forzada. Los días son muy cortos y la cotidianidad pisa fuerte. Mi hija tiene muchas actividades y he descubierto que me gusta enseñar, explicar, discutir... Ha sido grato y exigente el tránsito a camisa azul.
~
Leo poco. Escribo menos. Sin embargo, llevo lentamente una historia que se me apareció en la FILUC... Uno es un número solitario, novela corta y de vértigo escrita por Bruce Elliot, de la que leí una excelente reseña de Freddy en este mismo espacio. Fluida y con un despliegue interesante de palabras, me entero de las andanzas de Camonille y las complicaciones que surgen con Vera y Jan. Avanza. Yo, no mucho.
~
Esta mañana caminé a paso rápido. Mi cuerpo se prepara para correr, va exigiendo el retorno a lo que quedara interrumpido hace poco más de un año. Aunque el parque está deteriorado, aunque el sol de Maracay es hostil desde tempranísimo, música y disposición es todo lo que hace falta... Descubrí que la voz afeminada y un poco quejumbrosa de Brian Molko es compañía perfecta. La música sostenida de Placebo, los acordes insistentes y esas letras confusas que claman por la atención a un mundo que se desmorona, prefiguran mi deseo.
~
Al igual que Yordano, yo también tuve que comprar medicinas antineoplásicas en Colombia. Afortunadamente, hay un venezolano en cada rincón del mundo dispuesto a dar más que una mano ante estas difíciles necesidades... Hoy compartí con un grupo de mujeres que han batallado contra el cáncer con muy pocos recursos, sólo puedo decir que hay dolores insondables.
~
De la abyección también se pueden hacer propuestas estéticas. American Horror Story: Asylum, anclada en la impecable actuación de Jessica Lange, nos recluye en un asilo psiquiátrico donde se dan cita las perversiones de los encargados y las enfermedades de los pacientes. Aderezada con múltiples perturbaciones, en ella conviven desórdenes diversos que, a pesar de ser muchos, no son excesivos. Asesinatos en serie, experimentos humanos al mejor estilo nazi, abuso de la iglesia, ambición del periodista, pasando por elementos racistas y homosexuales, en el psiquiátrico se concentra la miseria humana. En todo momento pensé en Foucault y sus marginales, el borde de la sociedad, aquellos a los cuales se debe "vigilar y castigar", los no escuchados, el eslabón débil. La recomiendo, aunque haya que tener estómago duro.
~
Espero poder regresar pronto. Escribir es como respirar.
~
Ah, antes de irme. Fui a comprarle un brillo de labios a mi hija. No hay, de ningún tipo. Algo tan banal, me deprime. No es una medicina, ni comida, pero... Tampoco es mi país, el de las oportunidades.
~
Algo más, despedida larga... Compré Andamios, de Néstor Mendoza. Se arma y eleva, como su nombre. Sostiene. Comparto...

"Ha comenzado la rutina.
Sigue un orden lógico: se levanta, tiende la cama,
enciende la hornilla del café,
calienta el agua para engañar al frío.
Ya su ropa está planchada y lista para entrar en la
horma.
Pero si invirtiera ese orden,
si levantara el café y una compañera imprevista
calentara la soledad,
y la cama, en eterno desorden de sudores,
se quedara sin tender para siempre?"

Hermoso...



Comentarios

Entradas populares de este blog

Ángel Eduardo Acevedo (Guárico, Venezuela, 1937)

Tres poemas de Rowena Hill (Cardiff, Gales, 1938)

Tres poemas de Reynaldo Pérez Só

Cruel hasta el fondo
hay
un río en mi memoria

de niño cantaba para desviar
el curso
de ese río
pero miraba hacia atrás
el río crecía y me inundaba

ahora ya viejo
junto a las piedras
el río me sacude
mis pies apenas lo soportan

***

Vaca
te toco los cuernos
tus ojos
no saben
mirar más acá del establo.

nada es más grande
cuando levantas
testaruda la trompa

las moscas en tus ancas

vaca
yo no soy más
grande yo no es

***

ella
me trae el café
a mí me gusta
un poco fuerte y negro

ella
se levanta y deja en un olvido
la taza sobre la mesa

nunca he querido hablarle
más de mí
pero en la taza
de reojo la vi
lenta y hermosa

ruego para esta mujer
tenerla fuera
de mi mezquina forma
de tratar la bondad del campo
con los ojos cerrados