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“Un lector es un individuo con un lugar propio en el mundo”


 

Manuel Borrás
*Editor español, fundador de la Editorial Pre-textos


Como editor literario que soy, me parece que «el lugar del lector» en el continuum de la edición es primordial. Siempre he sostenido que tras todo lector gustoso, verdadero, se esconde un crítico honesto. Me explicaré: un lector no es, en mi opinión, simplemente un comprador, un consumidor de un producto que yo, como profesional del libro, pongo a su alcance, sino que un lector es y debe ser mi interlocutor ideal. Un lector gustoso, al contrario que el lector seducido por «la publicidad y los dosieres de prestigio de la prensa internacional», es un individuo con un lugar propio en el mundo, alguien, en fin, que sabe perfectamente lo que desea, de modo que, por fortuna, nos obliga a mantener muy alto el listón de calidad de nuestro trabajo. A un lector con personalidad propia es muy difícil darle gato por liebre. Él debe constituir, pues, nuestro reto y nuestro objetivo. A él nos debemos, del mismo modo que nos debemos a nuestros autores. Si en verdad algo caracteriza y singulariza nuestro trabajo de mediadores es poder propiciar la comunicación entre dos mundos que, en apariencia, antes de intervenir nosotros, parecían separados: el de los creadores con el de los lectores.
Creo que mi lugar como lector, aunque sea un profesional, digamos, de la lectura, no dista mucho del de un lector común o, como acabo de definirlo hace un momento, de un lector gustoso. Siempre he pensado (y de ahí surgió sin duda mi vocación editora) que un libro que haya ayudado a una persona puede ser susceptible de ayudar a otras muchas. Honestamente, estoy convencido de que editar es una de las posibles maneras de hacer pedagogía. Y un pedagogo es alguien que tiene que saber seducir; pero para seducir antes hay que creer mucho en lo que uno hace. En mi caso, creer mucho en lo que tengo la responsabilidad de someter a la intemperie de los otros, tras haber leído y seleccionado con un criterio subjetivo de excelencia.
Mis autores imprescindibles son los de siempre y se renuevan con el tiempo. Es decir, no creo que haya autores esenciales si no son auténticos en relación con lo que escriben. En una ocasión en que me preguntaron si no echaba de menos una literatura más innovadora, no dudé en contestar que para mí lo más innovador que hay, tanto en literatura como en cualquier otro arte, es la autenticidad de una obra más allá del tiempo en que fue escrita. No me cansaré de repetirlo: hay autores que hablándonos de sí mismos nos hacen pasar un buen rato, incluso nos instruyen, pero hay otros, que tengo por insustituibles, que hablándonos de sí mismos, hablan también de nosotros.
Si me buscas es porque antes me has encontrado: ésta es la frase que me repito con mayor frecuencia.


Texto tomado de La Iguana de Tinta (año 7, Nro 12, pág. 5, 2012), revista cultural de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC)



Comentarios

  1. Siempre terminamos, como lectores, encontrándonos en los autores que leemos... ;)

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Cruel hasta el fondo
hay
un río en mi memoria

de niño cantaba para desviar
el curso
de ese río
pero miraba hacia atrás
el río crecía y me inundaba

ahora ya viejo
junto a las piedras
el río me sacude
mis pies apenas lo soportan

***

Vaca
te toco los cuernos
tus ojos
no saben
mirar más acá del establo.

nada es más grande
cuando levantas
testaruda la trompa

las moscas en tus ancas

vaca
yo no soy más
grande yo no es

***

ella
me trae el café
a mí me gusta
un poco fuerte y negro

ella
se levanta y deja en un olvido
la taza sobre la mesa

nunca he querido hablarle
más de mí
pero en la taza
de reojo la vi
lenta y hermosa

ruego para esta mujer
tenerla fuera
de mi mezquina forma
de tratar la bondad del campo
con los ojos cerrados