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Ana Nuño (Caracas, 1957)




Sextina lésbica

Tácticas, pero admitiendo el desorden.
Las palabras hechas a la medida
del rechazo, el cuerpo, todos sus cuerpos,
vestidos de día incluso de noche,
siempre dispuestas pero como al margen:
soberbias, desapercibidas, solas.

La imagen precisa, a secas, a solas,
se alza polémica sobre el desorden
de la mente para fijar el margen
en su ámbito: la exacta medida
que los cuerpos publican en la noche,
la nocturna rotación de los cuerpos.

De uno a otro circula entre los cuerpos
un miedo antiguo a despertar a solas,
a caer en el pozo que de noche
fue boca: ahora piedras en desorden
tras el derrumbe, derrota medida
con esmero, contenida en su margen.

Si al menos reconocieran el margen
serenamente: tendidos los cuerpos
muy cerca del brocal, sin más medida
que el latido del agua oscura, y solas,
saciados piel y huesos de desorden,
conocieran el canto de la noche.

Las horas se desprenden de la noche
como cuentas de un collar roto: el margen
entre caricia y herida, el desorden
de los sentidos son, como los cuerpos,
uno vue de l'esprit. Lo que importa es, a solas,
concebir, inventar otra medida

y otro canto en la noche desmedida
y púdica: el corazón de la noche
vacío por fin de arquetipos, solas
las estrellas, solas tú y yo en el margen
estrecho y resbaloso de los cuerpos,
tácticas y entregadas al desorden.

Orden, desorden reza la medida
de otros cuerpos. Los cuerpos, en la noche,
son esta caricia: al margen, a solas.



Poema tomado de la siguiente dirección:
http://www.kalathos.com/oct2000/mouseion/nuno/nuno.html

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