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OMBLIGO PARA ESTA NOCHE


Ombligo para esta noche: el insomene espejismo, es una reseña escrita por el poeta, docente y ensayista venezolano Antonio González Lira. Fue publicada inicialmente en el suplemento literario Contenido, del diario El Periodiquito de Aragua, Venezuela ( sábado 26 de enero de 2008).


Ombligo para esta noche: el insomne espejismo


-Antonio González Lira-

La soledad es como el agua que purifica, diluye y hasta en momentos extremos sofoca. La pesadez mortal que habita al poeta solo es traducible por el torrente liberado en la palabra. Nada importa si el tópico es el desarraigo, el desamor o el perdido universo de la niñez: la soledad los contiene a todos y ella es la esencia que les genera razón de ser. Como una certera punzada interesa los órganos más nobles y apacibles de quien la hospeda y padece. Como el agua perenne o espejeante golpea y lesiona la rígida piedra.

En el primogénito libro de Néstor Mendoza, Ombligo para esta noche (2007), cohabitan en extraña complicidad los temas señalados. Cosas del primer trabajo editado, diríamos; pero esto no contradice ni mucho menos desvalora esta obra, porque, ¿quién en desamor no sufre en ocasiones de una especie de extravío infantil; y quién durante el desamparo nocturno no cavila y ansía los brazos tibios del lugar o la mordedura fatal del amor? De esta manera nuestro joven poeta nos habla:

De tu boca queda media palabra
un roce dormido de tu pierna
cada tanto se asoma un soplo
y golpea
descubro una soledad muerta
no hay dolor mayor que el hambre de compañía

Hablar a solas, consigo mismo limita con la oración íntima o el cavilar poético, ya que no existe apetito menos saciado que aquel del solitario padeciendo. Y en este contexto también la memoria viene a reclamar el espacio alguna vez conquistado: "Hace tanto no hago cerros azules/ mi casa es más alta/ sobrepasa mis sueños (...). Los recuerdos enfrentados al presente intentan sobrevivir con el manto recatado de la niñez, esa "patria que es la infancia" como afirma Baudelaire, pero inevitable, la realidad los hace sucumbir: "ya no dibujo vacas con alas/ ni a mi padre ingiriendo licores".

La memoria persiste como albacea de la fantasía, y se nos presentan imbricadas las cosas vividas que ya no existen; algunas que coquetean entre sueño y vigilia y otras que perturban por su crudeza. Cercana a esta última condición leemos:
En tanta fiesta la víctima es la piñata
verdugos disfrazados la esperan armados
anhelando regalos
si sangra es mejor
sería más humano
En los textos de Néstor Mendoza incesante prevalece el sentir turbado y cotidiano: "Detrás de mí crece la ciudad/ no pregunta por los ladridos mezclados con la gente/ me quedo solo/ esta ciudad grita y las balas siguen entre nosotros/ deberías a esta altura diferenciar el silbido de la bala/ del mío".

La voz poética se reconoce en el olvido e intenta desdoblarse para lograr alguna permanencia:


Una caja vacía parece mi cuerpo
un pozo con barro
tú me moldeas
creas mi cuerpo
lo formas sin recuerdos
venderlo así es más confiable

Parece no existir recuerdos que mantengan el nexo, el compromiso; enmascararse en otros linda con deshacerse, de manera expedita, de lo que quizás hubo en cierto momento:

Durante el día caen las naranjas
algunas secas, roídas
depende de qué lado del cuerpo te poses
son personas ocultas
quiero parecerme a las naranjas (...)

Porque al reconocer ese mundo de afuera, esa naturaleza yerta o desmedida, o ese entorno aplastante o apacible, experimentamos una actitud de alejamiento contemplativo pudiendo llegar a ser "cada instante un fragmento/ o tierra fértil"; y, como remata el final del verso, en la aspiración de estar "con ellas" (las naranjas) "encima de la lluvia".

Una emoción cuestionadora y quejumbrosa recorre el poemario. El poeta anhela soslayar la soledad que lo descifra. Tal vez a la sombra de su desvelo interroga, casi en desesperada súplica:"Dónde duermen mis amigos/dónde dejaron sus palabras desconocidas" (...), para que la respuesta explote brutal desde los tumultos de una atmósfera extraña que separa y aun cuece lejanías:" en qué sitio duermen mis amigos/ sus caras a mi lado/ la amistad se nos cayó al piso/ con sus pliegues mudos/ sin manos ni respiración (...)". La nostalgia desborda y obliga a que el hoy y el ayer se refuercen y estrechen sus lazos conminándolos a unirnos a expensas de la palabra: "antes éramos el caer de un vaso lleno/poco queda a esta hora".

Como es costumbre el tiempo se hace cargo de la ventura y el misterio convirtiéndose como señala Octavio Paz en "el ocio para nombrar las cosas" porque su insaciable presencia les devuelve a éstas "su brillo y su vuelo", lo que permitirá ya el sobresalto de sus palpitaciones entrañables o la más fría agonía.

En Ombligo para esta noche el tema del desarraigo transmite particulares matices. En el siguiente poema observamos: "Estuve loco al escapar de mí/ regalando calles/ mudas en ascenso (...)". En el intento de enmascararse en el desquiciamiento, la otredad se vuelve una condición cuestionadora; prontamente la voz poética, en una especie de cordura esperanzada, nos aproxima a otro asombro: "loco por irme a otras tierras ignorando la mía". Y preguntamos: ¿Cuál es esa tierra que se quiere abandonar en arrebato? ¿Es acaso el recóndito acto de la creación, la entrega a la poesía, impulsa al escritos a exiliarse ensimismado?

Algunos pasajes del libro nos permiten reconocer de qué manera el autor reseña el acto escritural como elemento secularmente tratado con desdén por parte de su ámbito más cercano. Por eso nos advierte:

Leer a oscuras es pecado
descubres lo entrañable de los libros
tus dedos reflejados en el papel
letras borrachas intentando saltar
para arrancarte una pestaña

El poeta como cualquier buen amante de las letras está expuesto a los más contradictorios vaivenes y a las más oscuras expectativas:

Qué hacen los animales con un poema
lo comen
se limpian el hocico
se ríen o se embriagan
piden más profundidad a su muerte (...)

Recordemos al respecto que el poema transitará lejos o sufrirá de estancos; que alzará nítido vuelo o se desplomará de bruces dependiendo de que la envergadura de su canto suprima el verso manido o la imagen redundante, y que también será dilucidado su destino desde el perfil y la circunstancias del lector, ya que como apunta Mendoza: "Un poema leído por ti es diferente/ tiene boca, brazos y unos ojos inmensos mirándome (...)"En último término, como Sábato: "nadie puede advertir en una obra lo que él mismo, al menos en potencia, tiene".

Pese a todo el poeta intenta redimir sus espacios, sean éstos el físico y concreto, o acudiendo prontamente a resguardar el apreciado oficio literario. Así nos lo plantea:

De mi pueblo conocen sólo al monstruo
una esquina sucia
los poetas al nacer huérfanos
se hablan a sí mismos
sueñan solos y nadie ve sus versos
les digo:
miren su ciudad de piel de cotejo
su metrópolis sin alma
edificios enfermos y sin calor
no es semejante al mío

En Ombligo para esta noche el decir del poeta guarda acerada intención: sabe que al fin de cuentas la impronta de la poesía recorre ámbitos de la emoción no percibida por la generalidad y persigue sin descanso al que logra aproximarse auténticamente a sus orillas. El escritor se modula en sus espejismos insomnes.

Nos atreveríamos a afirmar con Néstor Mendoza que preferiríamos "mentirle a la gente que a la poesía (...)" porque en realidad es ella la esencia y presencia de lo humano en el universo, y romper su finalidad integradora(como romper la hoja de un poema), "sólo multiplicaría el problema" del existir.


Ombligo para esta noche
Colección Poesía María Clemencia Camarán
Secretaría de Cultura del Estado Carabobo
Valencia, 2007







I



Hace tanto no hago cerros azules
mi casa es más alta
sobrepasa mis sueños
con nido de pájaro
ya no dibujo vacas con alas
ni a mi padre
ingiriendo licores.


II


Cállate
aún puedo echar raíces
estás vestida
soplando senderos
con el traje de gala
sin pies
que camina en mi paz.


III


Un poema leído por ti es diferente
tiene boca, brazos
y unos ojos inmensos mirándome
es posible leerlo solamente y sin miedos
para hacer más larga tu presencia
es posible leerlo varias veces.


IV


Soy mi amigo
hermano
caudal de lobos
descendencia que apura mi partida
en toda la historia no tuve espacio.
Los espectadores son pocos;
y a mi paso se hacen uno.


V


Durante el día caen las naranjas
algunas secas, roídas
depende de qué lado del cuerpo te poses
son personas ocultas
quiero parecerme a las naranjas
comerlas es un paso
para ser cada instante un fragmento
o tierra fértil
con ellas estoy encima de la lluvia.


VI


De mi pueblo conocen sólo al monstruo
una esquina sucia
los poetas al nacer huérfanos
se hablan a si mismos
sueñan solos y nadie ve sus versos
les digo:
miren su ciudad de piel de cotejo
su metrópolis sin alma
edificios enfermos
y sin calor
no es semejante al mío.

Comentarios

  1. Un poemario nutrido de nostalgias, recuerdos, soledades, infancia, desamores... Todos, cadencias de un poeta expectante de la palabra y la poesía... Muy buena resena!

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  2. La poesía de Néstor deja florecer la nostalgia de la niñez y una soledad profunda que se dibuja en cada pincelada literaria.M

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hay
un río en mi memoria

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el curso
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pero miraba hacia atrás
el río crecía y me inundaba

ahora ya viejo
junto a las piedras
el río me sacude
mis pies apenas lo soportan

***

Vaca
te toco los cuernos
tus ojos
no saben
mirar más acá del establo.

nada es más grande
cuando levantas
testaruda la trompa

las moscas en tus ancas

vaca
yo no soy más
grande yo no es

***

ella
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ella
se levanta y deja en un olvido
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con los ojos cerrados